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domingo, 9 de diciembre de 2012

Necesidades y relaciones


Uno tiene su realidad emocional, sus sentimientos en curso que en ese momento son lo más importante para él y a partir de los cuales y para los cuales debe movilizar sus energías. De hecho, considero que la movilización de los sentimientos en curso, en el sentido de atender y dar salida a nuestros sentimientos y necesidades, es algo que sucede de una manera natural, sin ser forzado.  Pero si uno está rodeado de gente ajena o incluso contraria a sus sentimientos en curso, especialmente si son gente que uno cree cercana, como familia o "amigos", se genera confusión. Algo no cuadra. ¿Qué sentido puede tener una relación si no se tienen en cuenta los auténticos sentimientos de las partes?

sábado, 25 de agosto de 2012

De las moscas del Mercado (Nietzsche)

¡Huye, amiga mía, a tu soledad! Ensordecida te veo por el ruido de la gente grande, y acribillada por los aguijones de la pequeña.

El bosque y la roca saben callar dignamente contigo. Vuelve a ser igual que el árbol al que amas, el árbol de amplias ramas: silenciosos y atento pende sobre el mar.


Donde la soledad acaba, allí comienza el mercado; donde el mercado comienza, allí comienzan también el ruido de los grandes comediantes y el zumbido de las moscas venenosas.


A causa de esas gentes súbitas, vuelve a tu seguridad: sólo en el mercado le asaltan a una con un “¿sí o no?”.


Todos los pozos profundos viven con lentitud sus experiencias: tienen que esperar largo tiempo hasta saber qué fue lo que cayó en su profundidad.


Innumerables son esos pequeños y mezquinos; y a más de un edificio orgulloso han conseguido derribarlo ya las gotas de lluvia y los yerbajos.


Tú no eres una piedra, pero has sido ya excavada por muchas gotas. Acabarás por resquebrajarte y por romperte en pedazos bajo tantas gotas.


Fatigada te veo por moscas venenosas, llena de sangrientos rasguños te veo en cien sitios; y tu orgullo no quiere ni siquiera encolerizarse.


Demasiado orgullosa me pareces para matar a esos golosos. ¡Pero procura que no se convierta en tu fatalidad el soportar su venenosa injusticia!


Ellos reflexionan mucho sobre ti con su alma estrecha: ¡para ellos eres siempre preocupante! Todo aquello sobre lo que se reflexiona mucho se vuelve preocupante.


Ellos te castigan por todas tus virtudes. Sólo te perdonan de verdad tus fallos.

Como tú eres suave y se sentir justo, dices: “No tienen ellos la culpa de su mezquina existencia”. Mas su estrecha alma piensa: “Culpable es toda gran existencia”.


Aunque eres suave con ellos, se sienten, sin embargo, despreciados por ti; y te pagan tus bondades con daños encubiertos.


Ante ti ellos se sienten pequeños, y su bajeza arde y se pone al rojo contra ti en invisible venganza.


Huye, amiga mía, a tu soledad y allí donde sopla un viento áspero, fuerte. No es tu destino el ser espantamoscas.


Así habló Zaratustra.

                                                                               Friedrich Nietzsche

martes, 17 de abril de 2012

La importancia de las relaciones sociales

Hoy me ha venido algo a la cabeza que nunca había pensado, al menos no de esta manera: La importancia de las relaciones sociales. Se me ha hecho evidente que es un aspecto fundamental en la vida. Eso me hace plantearme varias preguntas: ¿Cómo relacionarse correctamente?, ¿qué es una relación sana?, ¿para qué nos relacionamos? Creo que relacionarse adecuadamente es algo de extrema importancia. Una relación sana y productiva quizás sea de las cosas más valiosas que uno pueda vivir en este mundo. También es verdad que una insana puede ser de las cosas más terribles. Para bien o para mal son de enorme importancia. Me pregunto si acaso no deberíamos plantearnos seriamente este asunto: ¿Cómo relacionarnos? Porque claro, es evidente que no se trata de una cuestión de cantidad...

jueves, 14 de julio de 2011

¿Por qué escribo este blog?

¿Por qué escribo este blog? es una pregunta que ni yo mismo se contestar fácilmente. Supongo que estoy en un momento difícil de mi vida y necesito expresarme de alguna manera. Hace algo más de un año rompí con todas mis relaciones sociales y dejé mi trabajo de los fines de semana. No fue una decisión a la ligera, estaba realmente harto y necesitaba un tiempo para mí. De romper con mis relaciones sociales lo que más me costó fue cortar con mis amigos de toda la vida, más que nada por la culpa que me generaba, no por echarles de menos y eso (de haber sido así no los hubiese dejado). 

Por otro lado, hace algunos años que me doy cuenta de que mi familia es una farsa, y esto me ha hecho mucho daño, quizás lo que más de todo. Desde fuera es la familia perfecta y eso me jode aún más, porque parece que uno está paranoico pero, para mí, eso de la "familia perfecta" es pura apariencia. ¡Ni mucho menos es la familia perfecta!. En mi familia reina la ley del silencio, no se habla de nada profundo, nada que vaya al fondo de las cosas. Mi familia no es mala gente, más bien son unos buenazos tontorrones, y no lo digo como crítica, es más bien un hecho en el  que creo puedo incluirme. Son unos tontorrones cobardes que no hablan nunca de nada serio, cuando los problemas familiares abundan, empezando por el de no hablar de nada. ¿Les exime el ser tontorrones e ingenuos de no afrontar las cosas y escurrir el bulto ante los problemas? No lo sé. Para mí, el no comunicarse, y obviamente, como consecuencia, el no conocerse, me parece algo absurdo y surrealista de por sí. Se supone que la comunicación es el pilar básico de cualquier relación y que la familia es la institución social más importante. ¿Entonces? Para mi, si soy honesto, mi familia es un conjunto de desconocidos que solo se preocupan de que todo este "normal" y hacer lo que "hay que hacer". Es una locura.

Lo peor de todo es que, desde el punto de vista social, mis amigos y mi familia parecen normales. Y lo son. En este sentido no eran peor que lo que veo normalmente, no tenía amigos que me insultasen y me faltasen al respeto (bueno, con alguna excepción) ni padres que me pegasen ni me maltratasen sexualmente. Aunque, a decir verdad, mi padre si me pegaba ocasionalmente, pero a palma abierta y cada mucho. Son normales, pero a mi me parecen totalmente falsos, superficiales y sin ningún interés por empatizar conmigo ni con ningún miembro de la familia. En ese sentido, me parecen dañinos. Claro, esto me sitúa entre las personas que piensan que la sociedad está en general bastante mal, aunque siempre hay excepciones (al menos eso espero)

¿Por qué escribo este blog? No lo sé con seguridad, quizás esperando que alguien sienta alguna conexión quiera comentar algo, que alguien que haya pasado por esto quiera compartir su experiencia. No sé, de todas maneras escribo mucho para mí, tampoco me cuesta nada colgarlo en la red y, si hay alguna respuesta interesante, que tenga algo que aportar, pues bien, si no, pues me quedo como estoy.

Creo que hoy estoy particularmente dolido, es uno de esos días que me doy cuenta que estoy pasando por mucha mierda. La verdad es que me están derrumbando mis esquemas de vida y jode mucho. Ya sabía que esto iba  a pasar si tomaba las decisiones que he tomado y estoy tomando, las que creo son las correctas, pero eso no me quita el dolor y el miedo. Verse solo acojona. También me duele el no verme a la altura de las circunstancias, no termino de tener los pies en la tierra y ser consecuente, en ese sentido estoy muy tenso y sin saber que hacer , no sé bien hacía donde tirar, me quiero deshacer de los apegos y las mentiras pero me cuesta pisar firme y tirar hacía delante. 

sábado, 7 de mayo de 2011

Sinceridad y falsas amistades

Esta es una historia personal respecto a la amistad. Estoy en un momento difícil en lo que amistad se refiere,  me he dado cuenta que los amigos que he tenido siempre no han sido amigos de verdad. En cierta manera siempre lo supe, pero me costaba reconocerlo y no me decidía a actuar en consecuencia. Un amigo es alguien que te conoce y respeta esa forma de ser, sino no es tú amigo. Aún más, una persona que es un aliado, que te ayuda a crecer. Nunca sentí eso con ellos. Hace un año rompí definitivamente con ellos (¿Por fin?) y eso me provoca varios sentimientos: culpa, alivio, descanso, miedo a la  idea de soledad (a ser un tío raro sin amigos)... No sabría decir si también soledad, que no es lo mismo que la idea de soledad, pues se puede estar muy solo estando acompañado, supongo que ese era mi caso. No solo estaba solo sino que sentía la presión de tener que hacer como si no.

Como digo, hace más o menos un año que corté la relación con casi todos mis supuestos amigos, desde gente de la universidad hasta mis "amigos de toda la vida del barrio", que a algunos los conozco desde hace casi veinte años. Me vi en ciertas situaciones, y rodeado de cierta gente, donde solo podía pensar "¿Pero qué está pasando aquí?". Necesitaba un cambio, no podía más. Todo me parecía una mentira, y lo era. Mis amigos de siempre son los que más me ha costado dejar, no porque dudase de que no teníamos ya nada que aportarnos (si es que alguna vez lo tuvimos) sino por la  enorme culpa que me genera romper esa etiqueta de "amigos e toda la vida". Vivimos en un mundo de imágenes y etiquetas, y algunas se hacen fuertes (o las hacemos fuertes).

Quiero hablar en esta entrada sobre estos amigos de siempre, particularmente de uno. Básicamente eramos cuatro o cinco "amigos de toda la vida", también nos acompañaban algunos otros que, por temporadas, iban y venían, pero no se podían considerar del grupo. Siempre he tenido esa sensación, unas veces más fuertes que otras, de que eso no tenía sentido, que era una mentira que se tenía que acabar.  El problema era que no me sentía libre para ser yo mismo, de hecho parecía que les molestase que me expresase. Estaba cohibido y eso no es una buena base sobre la que desarrollar una amistad. Otro problema era la propia naturaleza del grupo, no nos juntamos por tener cosas en común ni por compartir un respeto mutuo, más bien fue por un sobrevivir  a la adolescencia, en la que estar solo asusta. Y eso no es buen soporte sobre el que construir ninguna relación. No veo necesariamente mal tener aliados para sobrellevar la adolescencia,  sin que sean verdaderos amigos, quizás mejor eso que nada, el problema es cuando se disfraza eso de auténtica amistad (en vez de ser francos y reconocer las cosas tal cual son) o cuando se estira demasiado el chicle (y te ves a una cierta edad pensando "¿Por qué estoy con esta gente?") . Parece que existe una ley no escrita a partir de la cual cuanto más tiempo pasas con una persona más se estrechan los lazos y no digamos ya si los conociste en la infancia. También pasamos buenos ratos, todo hay que decirlo, nos reíamos bastante, sobretodo al principio, he de reconocer que si algo hecho de menos eran las risas que nos echábamos. Pero, en general, la cosa no era sostenible. La amistad no son solo unas risas.

Sin embargo, hasta hace un año, nunca tomé esa decisión, quizás por vergüenza (de reconocer que se había estado viviendo una farsa) o por miedo (a la soledad, a la reprimenda de mis amigos, a ser "mala persona",...). Fue un efecto bola de nieve. Ahí es donde yo pienso que cometí un error por no cortar las cosas en su momento, y claro, el tema se fue complicando. La verdad, no se bien como enfocar ese haberlo dejado pasar ¿Les pido perdón por "engañarles" manteniendo algo que para mí no tenía sentido? Pero, ¿ no me hacían sentir cohibidos ellos también? ¿Me torturo por este imperdonable error? ¿Es productivo torturarme? ¿Lo dejo estar pues en ese momento no tenía la capacidad emocional para tomar aquellas decisiones? ¿Dejo de preocuparme pues esa situación fue causada por la presión social a no estar solo y a ser una "buena persona que no deja de lado a sus amigos de siempre"? Sentía que si seguía con ellos estaba actuando mal, si los dejaba también.

Siempre pensé que había una opción que era la mejor, la más noble: ser totalmente sincero con ellos. Siempre he pensado que eso es lo mejor y, en cierta manera, lo sigo pensando pero ¿y si uno, siendo sincero, se está fustigando sin darse cuenta y eso lo usan tus "amigos" en tú contra? Actuar con sinceridad no impide que seamos ingenuos (dando una errónea descripción de nosotros mismos y de la situación ) y que usen esa sinceridad, en mi caso muy acompañada de vulnerabilidad, contra uno. Alguna vez llegué a ser sincero con ellos, no hace demasiado tiempo, algo antes de cortar definitivamente, y la respuesta no fue nada agradable.

 Una de esas veces fue con el que más conflicto he tenido, sin duda el más  rebuscado y manipulador del grupo. El resto tampoco era mala gente. El problema de está persona era que al mismo tiempo era muy amable y siempre estaba dispuesto a ayudarte y escucharte, lo cual me generaba sentimientos de confusión. Pensaba "¿cómo voy a pensar mal de él con lo atento que es?, además, es mi amigo de toda la vida". Y su atención y preocupación  parecían muy auténticas, en realidad pienso que en cierta manera lo eran . Mensajes muy contradictorios, la verdad. Una de esas personas complicadas que uno nunca llega a conocer y de la que te esperarías cualquier cosa. Bueno, pues le llamé un día y quedé específicamente para hablar del tema, de nuestro conflicto, o al menos de mi conflicto con él. Le dije que no me sentía cómodo con él, que  había tenido actitudes y sentimientos impropias de un amigo y hecho putadas que nunca reconoció, y de las que nunca se arrepintió (como intentar alejar de mí a una chica que me gustaba o forzarme a hacer cosas que él sabía no me gustaban, como a entrar a chicas cuando no estaba de buen ánimo) . Estaba nerviosismo cuando le dije todo eso, para mí arrancarme el corazón y entregárselo. La cuestión es que no estaba a gusto y me sinceré.

La verdad es que ese se momento me valía con que reconociese humildemente lo que hizo, tampoco quería que me suplicase perdón ni nada de eso. Pero el muy cabrón me dio la vuelta a la tortilla, y una de las cosas que me dijo fue "pero siempre va a ver gente que te vaya a hacer putadas, el problema es que tienes que hacerte fuerte, tienes que saber defenderte". Eso me dijo, os lo juro. Un "amigo de toda la vida" me dijo eso. Como si a alguien, ya ni siquiera hace falta que sea tú amigo o conocido, le dices "oye tío, me has dado un puñetazo", y te responde "el problema es tuyo, que no has sabido esquivarlo".

He de reconocer que me hubiese esperado incluso algo peor como "¿qué yo te hecho qué?". Al menos reconoció las cosas que hizo, aunque no se que es peor, la verdad. Ahora que lo pienso, fui muy ingenuo al pensar que ese sincerarme iba a llegar a algún lado, de hecho, me quedé tan confuso y extrañado que no corté ahí la amistad (era demasiado surrealista para mí), aunque fue una de las cosas que, al pensarlas con el tiempo, me hizo tomar la decisión definitivamnete.

Escribiendo esto me pregunto como aún me queda culpa, pues aún me queda, por haberle "traicionado" al dejarle ¿Significará esta culpa que estoy haciendo algo malo yo también? ¿Al no haberle cortado en su día me convertí en su cómplice? Siempre he tenido esa extraña sensación de ser su cómplice ¿Será que me cuesta reconocer que he sido un tonto durante tanto tiempo? A veces pienso que los sentimientos van por detrás de la razón, que aunque pensemos que hemos hecho lo correcto la emoción tarda en desaparecer

No sé, a veces uno ve tan absurdo ciertas cosas que no sabe si sencillamente dejarlas sin dar explicaciones. Realmente dudo mucho que haya que dar explicaciones a gente que no lo va entender o, peor aún, que va a usar tu vulnerabilidad en tu contra. Aunque sean "amigos de toda la vida". Malditas etiquetas.

La cuestión es que ya corté eso, pero ahora tengo un enorme sentimiento de culpa, supongo que en parte esa culpa fue la que me ató a ellos tanto tiempo. Al final les dejé dando medias explicaciones, excepto al más cabrón  y manipulador, del que he hablado y que en realidad es para darle de comer aparte, al que, aparte de lo que he contado, no le di ninguna, por considerar que no las merecía. Después de un año aún es algo que no tengo superado, y no esperaba menos, ya intuía que esto iba a ser duro. ¿Tendría por qué serlo? Soy muy de "la amistad es muy importante", y creo por eso me la han dado con queso. Cuando alguien me dice algo como "bueno tranquilo, los amigos vienen y van" me quedo pasmado.  ¿Cómo lo podrán verlo de esa manera tan sencilla? ¿Es eso algo bueno? Aún me quedan lagunas, cosas que no comprendo sobre nuestra amistad, sobre si hice bien o no, sobre que es lo correcto hacer en estos casos. Considero que tomé la opción correcta, al menos en el fondo (en las formas tengo más dudas), pero se me hace difícil, noto que es un asunto aún sin finiquitar. No tengo esa sensación de haber pasado página. Y la necesito.