miércoles, 22 de mayo de 2013

Open Paradigm Project (Testimonios de supervivientes del sistema psiquiátrico)

Ayer descubrí  Open Paradigm Project, una asociación que se dedica a divulgar testimonios de gente que, pasando por una tormenta personal, ha sufrido los daños del sistema psiquiátrico actual. Básicamente el mensaje es que la psiquiatría, tal como se plantea actualmente, no ayuda a las personas a realmente resolver sus problemas emocionales. El sistema psiquiátrico actual etiqueta a las personas con enfermedades no demostradas científicamente (básicamente a través  del DSM-IV, la biblia de la psiquiatría) y esas mismas etiquetas, especialmente si aseguran ser una enfermedad crónica, confunden a la persona y la alejan de la posibilidad de enfrentar sus problemas realmente. Por otro lado medican a la persona, algo que no resuelve la raíz de los problemas emocionales y puede tener efectos secundarios nocivos.

No podría estar más de acuerdo con eso pero es algo que no es nuevo para mí, es algo que ya vengo pensando desde hace tiempo y que en su día sufrí, aunque de una forma indirecta.  Lo que realmente me impacta son los testimonios de la gente. Lo que esa gente cuenta y, quizás más importante, como lo cuenta, tiene mucho sentido para mí. Al ver esos testimonios me veo a mí mismo. Veo a esa gente y pienso "¡joder, esta gente está diciendo la verdad!" Se me hace claro como esas personas están contando su historia de una forma muy honesta y que describen correctamente como el sistema psiquiátrico y, diría también, la sociedad en general no enfocan bien la cuestión del sufrimiento emocional. Al ver esos vídeos tengo la sensación de que esas personas están realmente conectadas consigo mismas, que tienen claro que es lo que hacen, que tienen claro que es lo importante. Eso también me hace sentirme solo, sentir que no estoy enfocado a mí mismo como debería, a las cosas que son importantes para mí, ni me estoy relacionando con gente con la que realmente pueda compartir mi realidad. Lo cierto es que siempre tengo al sensación de estar desconectado conmigo mismo, veo que en mi día a día no tengo como base, como propósito personal, esas heridas que necesito curar. Y, para mí, como ya he comentado otras veces, un gran problema aquí es como la sociedad en general, la psiquiatría incluida, no ayuda a las personas a conectar consigo mismas sino al contrario.

También me impacta el mero hecho de que la gente decida hacer un proyecto así, eso es algo que normalmente la gente se queda para uno mismo.








martes, 21 de mayo de 2013

Denunciar la estupidez

Me levanto y no sé que hacer. ¿Ir a patinar?, ¿a pasear al parque? Estoy embotado, la cosa no fluye. Pierdo la perspectiva de mí mismo. Me siento sobrecargado de preocupaciones que me son ajenas, preocupado por cosas que realmente no me importan. La sensación de no estar viviendo tu vida, de estar sencillamente siendo arrastrado por ideas externas. Angustiado por cosas de las que no eres ni consciente. Me empano, me desubico emocionalmente.

Sé cuál es la diferencia entre vivir una vida genuina y una vida ajena pero sencillamente la cosa no sale. 

¡Es la dificultad de vivir a tu manera sin avergonzarte! Esa es mi cruz. No podría decir que la vida no tiene sentido; la carencia viene por la falta de expresión sin culpa. Creo que tengo las ideas bastante claras, el problema es que me siento tan extraño ante el mundo que me retraigo. Es más una cuestión de miedo a la reacción de los otros y al no ofender con mis "blasfemias" que un dudar de mis ideas.

Necesito morir y renacer. Cuando uno se sobrecarga de sin sentidos hay que salir de ahí completamente. Verse en una dinámica que en ningún modo te beneficia. Verse arrojado una selva densa, angustiado y alerta por las amenazas que constantemente aparecen entre maleza. Amenazas contra tu espacio interior, contra todo lo que tiene sentido para ti. Necesito salir de ese bosque, subir a una colina despejada y, desde allí, ya seguro, coger perspectiva. ¡Y ver la jungla en la que estaba metido!

¡Olvidarse de todo! Si es que no tiene sentido, así no. Pero día tras día se nos mete mierda en la cabeza, ideas que sencillamente no ayudan, que nacen de la carencia y de la falta de de comprensión. Es todo muy absurdo y corrupto, ¡y muy innecesario! La presión por "hacer algo", por "ser alguien"; eso va a acabar conmigo. 

¡Estar tranquilos! No como una defensa de la vida pasiva sino como un espacio desde el cual empezar a crear algo con sentido.

Odio el mundo. La gente ansiosa, esperando que hagas algo que justifique su evasión. ¡¿Cómo lidias con eso? ¿cómo lidias con la estupidez de la gente?! Eso me produce una angustia sin límites. Me genera una culpa enorme pensar así pero, al mismo tiempo, es lo único que hace las cosas encajar. Me digo a mí mismo "no odias a la persona en sí, lo que no soportas es la estupidez"; tal vez sea cierto pero me siento anestesiado en la denuncia de la estupidez. No la denunciamos para no ofender y nos hacemos cómplices.

Presión infinita por hacer aquello que me desconecta de mí mismo. Culpa por no entrar en el juego o, si entras, vergüenza de ti mismo por degradarte. Si estás en sociedad tienes que elegir ¿culpa o vergüenza? 

¿La solución a esto? Esta clara: Ir a lo tuyo sin sentir ninguna culpa por tus sentimientos de desagrado hacia el estado de las cosas ¡¿Pero quién osa a hacer eso?, ¿quién osa a vivir de una manera que destapa las miserias de los demás?!

lunes, 11 de marzo de 2013

Agonizando en Londres

Me parece que llevo un tiempo sin ser objetivo conmigo mismo. Antes de venir a vivir a Londres, hace  algo más de un año, tuve una época en la que creo conseguí cierto grado de objetividad. Fue una época de un año y medio en la que, después de haber roto con mis amistades y haber dejado el trabajo que tenía, me dediqué a mí mismo en jornada completa. Fue una época muy diferente a cualquiera otra que hubiese vivido antes. No solo era dejar a mis amigos y  mi trabajo, significaba mucho más, fue un decir "no aguanto más", un intentar poner fin al sin sentido que había venido viviendo. Durante más de diez años lo había estado pasando realmente mal y nadie a mi alrededor me ofrecía ningún apoyo; mi familia y mis amigos eran solo una etiqueta. Necesitaba romper con todo, algo que me aterraba. Por eso tarde años en tomar la decisión. 

Tras haber cortado estuve un año y medio viviendo en casa de mis padres sin vida social y sin trabajar. Ahora que estoy en Londres echo de menos ese espacio para mí, creo que en esa época llegué a estar conectado conmigo mismo de una forma que solo había alcanzado algunas veces en mi niñez y en los primeros años de mi adolescencia. Lo que me permitió romper con todo, pese al terror que me producía, fue la convicción de que había algo más que esa vida alienada que había estado llevando. Y estaba en lo cierto. Pese a toda la presión social por el no tener vida social y no querer saber nada de nadie, no tener trabajo y estar en casa de tus padres con veintinueve años, las cosas parecían tener sentido. Al negar todo lo que me ofrecían, al rechazar todas esas presiones, las cosas  encajaban. Sí, lo pasaba mal por todas esas presiones sociales pero ya no sentía la vergüenza de la alienación. Había cambiado la vergüenza por la culpa de vivir de una forma "blasfema" y eso era algo mucho más digno. Fue una época de poesía y de encuentro conmigo mismo; no necesitaba nada de fuera, estaba repleto de mí mismo. No necesitaba a la gente ni un  trabajo con el que identificarme, al contrario, lo rechazaba. Eso me llenaba de culpa, estaba osando a rechazar los patrones sociales. Uno, cuando esta solo y sin trabajo, tiene que sentirse mal. Culpa y al mismo tiempo orgullo, pero todo eso se ha ido yendo al carajo en Londres.

En ningún momento quise venir a Londres, la razón por la que vine fue porque se acercaban las navidades y me di cuenta que no iba a poder soportar una vez más la hipocresía navideña. Si no hubiese sido por estar en casa de mis padres ese retiro personal no lo hubiese interrumpido. Tenía que salir de mi casa pero al mismo tiempo me aterraba; iba a salir a la jungla de nuevo. Tal vez ese miedo fuese por intuir que no estaba preparado para salir al mundo de una forma digna para mí. Me estaba reconstruyendo, no estaba preparado para salir ahí fuera. Para mí solo tiene sentido hacer las cosas que, sin presión, voy decidiendo yo mismo por entender que es algo que necesito o que quiero hacer. Me fui a la fuerza, como un perro, y todo esto  sin decir la verdad a mi familia por miedo a que, si me sinceraba, me hiciesen chantaje emocional diciendo que la familia estaba bien y que era injusto con ellos. 

Y estos quince meses que llevo en Londres no han sido nada más que una lucha continua para no perderme, para no caer en las mentiras que me desconectan de mi mísmo. No he podido crear nada porque no he tenido mi espacio desde el cual plantear las cosas tranquilamente. Me he visto obligado a      buscar trabajo de lo que sea apresuradamente y sin ninguna motivación. Trabajo en hostelería y me siento totalmente alienado; la gente que me rodea me es absolutamente ajena. Una lucha innecesaria que habría podido evitarme si hubiese tenido una familia que, en vez de mirarme con pena o desprecio por, según ellos, estar desperdiciando mi vida al no buscar un trabajo y hacer lo que todo el mundo, me hubiese respetado ese espacio. Aunque, la verdad, si hubiesen sido capaces de hacer eso, tal vez no estaría sufriendo todo lo que estoy sufriendo y ni siquiera hubiese necesitado ese espacio.

Aquí me corrompo con las prisas y las presiones, con la necesidad de sobrevivir. No tengo el espacio para estar conmigo mismo, para ser objetivo y ver las cosas tal cual son. Me empiezo a avergonzar de mí mismo de nuevo. Empiezo a ansiar lo que antes con orgullo rechazaba, me degrado, pierdo la sensibilidad. No puedo escribir nada que tenga sentido, solo banalidades que afortunadamente no publico. No tengo ideas nuevas.  Estoy embrutecido, desconectado de mí mismo. 

Estoy pensando en hacerme autobusero aquí, es un trabajo que pienso te permite ir a lo tuyo sin nadie que te moleste. Te permite hacer tu trabajo y punto, sin tonterías. A ver si así encuentro mi espacio y me recompongo. Veremos.

lunes, 18 de febrero de 2013

¿Eterno retorno?

Tengo la sensación de que nada de lo que hago y por lo que me esfuerzo es nuevo, como si la metas a las que aspiro, los problemas a los que me enfrento y las situaciones por las que paso ya hubiesen sucedido antes. Es una sensación extraña.

Tal vez en un tiempo atrás hubiese conseguido algo, después hubiese caído y ahora estuviese escalando para llegar al punto en el que me encontraba antes. Sí uno ha bajado a las profundidades y luego consigue subir de nuevo puede parecer que ha conseguido un gran logro, y sin duda eso es mejor que quedarse en el abismo, pero mi sensación es de solamente volver a la normalidad. 

La sensación es que mi vida se mueve en amplios círculos de varios años de duración, me parece que la segunda mitad de mi vida es en esencia igual que la primera; ambas empiezan con los mismos miedos y se enfrentan a los mismos obstáculos para llegar a un estado de... ¿neutralidad emocional? A los dieciséis años se apoderaron de mí unos miedos terribles que parecieron haberme llevado al principio de nuevo y, durante los quince años siguientes, he vivido lo que ahora me está pareciendo una copia de la primera mitad de mi vida.

Pese a que mis esfuerzos personales en estos últimos años los he visto como un tratar de recuperar algo que había perdido también tenía la idea de estar creando algo nuevo, sin embargo hoy tengo la sensación de que realmente es lo mismo. Por un lado eso me desilusiona pensar que no estoy consiguiendo nada que no haya conseguido antes pero, al mismo tiempo, es algo que tiene mucho sentido. 

domingo, 9 de diciembre de 2012

Necesidades y relaciones


Uno tiene su realidad emocional, sus sentimientos en curso que en ese momento son lo más importante para él y a partir de los cuales y para los cuales debe movilizar sus energías. De hecho, considero que la movilización de los sentimientos en curso, en el sentido de atender y dar salida a nuestros sentimientos y necesidades, es algo que sucede de una manera natural, sin ser forzado.  Pero si uno está rodeado de gente ajena o incluso contraria a sus sentimientos en curso, especialmente si son gente que uno cree cercana, como familia o "amigos", se genera confusión. Algo no cuadra. ¿Qué sentido puede tener una relación si no se tienen en cuenta los auténticos sentimientos de las partes?

martes, 23 de octubre de 2012

Vergüenza por querer curarse

Desde que era muy pequeño hasta día de hoy, a mis treinta y un años, he tenido una herida emocional profunda. Recuerdo vivamente mis peleas a los seis años en el patio del colegio. Estaba lleno de rabia, lleno de dolor. Me peleaba a menudo. Al menos desde esa época siento ese dolor, aunque podría ser anterior. Me resulta difícil acordarme. No sabría explicar el motivo de esa herida pero sí sé que lo que más me dolía, y aún me duele, es que se rieran de mí o que sintiesen lástima. La mínima burla me hacía un daño desproporcionado. 

Y siento que ese dolor es el mismo que tengo ahora, creo que sencillamente es un problema que nunca resolví. Creo que la mayoría de las personas se olvidan de las heridas que arrastran, pues nadie habla de ellas. Sacar nuestro dolor se hace muy difícil si nadie más lo hace. Hace un rato he pensado algo que es lo que me ha motivado escribir esta entrada: siento vergüenza por querer curarme. Para mí nada puede tener más sentido que trabajar sobre esa herida, expresar mi dolor e intentar comprenderlo, pues, mientras no lo haga, todo lo que haga se verá afectado por ese dolor y estará, de una u otra forma, corrompido. Sin embargo, no siento que el ambiente, empezando por mi familia, sea empático al respecto, al contrario, lo que veo es una tendencia general a la evasión, a llevar una vida "normal" y a no pensar demasiado en ciertas cosas. Y eso me provoca la vergüenza de querer curarme, me siento como un alien por querer hacer lo que necesito. 

Te dicen que estudies para "ser alguien", que trabajes duro, que el esfuerzo dignifica, que te vayas de vacaciones, que salgas y te diviertas, que viajes, que te cases, etc. Pero a mí, eso no solo no me dice nada sino que me agobia, pues además se plantea como un mandato, no como una opción. Si no te vas de vacaciones en verano y te quedas tranquilamente en casa, uf, ya vamos mal, ya te va a preguntar algún impaciente con los ojos como platos ¡¿pero cómo es que no te vas de vacaciones?! Dan por hecho que irse a la playa a colgar la sombrilla es lo único razonable que uno puede hacer con su tiempo libre. Para mí, irme de vacaciones es seguir trabajando, es cambiar de un mandato a otro. Parece que toda esta traca de actividades está planteada para que nadie atienda sus necesidades reales y gestione sus propios asuntos. 

Me genera culpa decir que no quiero llegar a "ser alguien", que ya no quiero emborracharme porque sí los fines de semana o que no quiero irme de vacaciones por ahí. Me avergüenza mi necesidad de comprender y expresar el dolor que arrastro.




lunes, 24 de septiembre de 2012

Finge tu culpa

¡Hacer las cosas sin que las motive una presión externa! Eso produce la sensación de no hacer nada. No hay esfuerzo ni compromiso, no hay derrota ni victoria. Es otra forma de existir. Es paradójico, la forma más productiva de hacer las cosas es aquella en la que uno tiene la sensación de no estar haciendo nada.

Pero hacer las cosas así esta mal visto; la gente quiere que sufras, que te esfuerces. La gente quiere que te sientas culpable. No les gusta ver una persona que fluye por la vida sin una moral que lo torture. Es la dictadura de la culpa; dictadura innecesaria y demoledora.

Si no te sientes culpable ¡fíngelo!, de otro modo irán a por ti. Finge que te sientes culpable por estar solo, aunque desees la soledad. Finge que estás desesperado por no encontrar trabajo, aunque sepas que necesitas tiempo para ti. Si eres pobre finge que tu situación te vergüenza, aunque tengas todo lo necesario para vivir dignamente y consumir más te parezca innecesario e incluso grotesco. Finge que tienes un trastorno mental por no encajar en sociedad, de lo contrario se lo tomarán como un ataque y actuarán en consecuencia.

El mundo espera tu mentira, no le defraudes.