martes, 27 de septiembre de 2011

¿Filosofía? Vale, pero no en plan cultureta

Me interesa la filosofía, pero no en plan cultureta. Me interesa en el sentido práctico de utilizarla para vivir mejor, de saber como actuar. Es cierto que ciertas conversaciones filosóficas pueden ser fascinantes en si mismas, como cuando a un grupo de amigos les surge espontáneamente a altas horas de la noche una charla sobre el universo y el sentido de la existencia pero, aún así, considero que, si es algo importante, tiene que tener alguna implicación en nuestras vidas.

En realidad, me interesa más filosofar que leer filosofía, lo considero más natural, más productivo y más respetuoso con nuestra  propia capacidad de análisis, aunque mi percepción es que hoy en día  abunda más lo segundo. Me niego a coger un libro de filosofía que trate de algún tema que  no me interesa realmente o que, interesándome, no haya pensado yo por mi mismo antes sobre ello. Pienso que se debe leer a los filósofos para consultar o para contrastar la opinión propia con que dicen "los grandes" (y de paso ver si son tan grandes), no como un sustituto del análisis propio. Me niego a dar más autoridad a un filósofo que a mi pensamiento propio, por muy Platón o Aristóteles que sea.  

Me resulta horroroso el hecho de hablar sobre cuestiones existenciales estando totalmente desconectado de ellas, hacerlo solo como una etiqueta social más. Odio esas batallas gafapásticas de a ver quien sabe más, quien a leído más o quien saca la cita filosófica más apropiada para el momento. Si el hablar de cosas que no le importan a uno es, de por si, irritante y poco fecundo, más aún lo es hacerlo con cuestiones existenciales.



lunes, 26 de septiembre de 2011

Soy nihilista, sí, pero solo de paso

Mi escepticismo y desilusión es tan grande y general que me hace preguntarme si soy nihilista. Ante esto me vienen dos cuestiones a la cabeza que podrían entenderse como casos extremos, la primera, es el típico "triunfito actual", carne de consultora, quien, con esa irreal y ridícula filosofía de pensamiento positivo, trata de ganar las más etiquetas sociales posibles. La segunda, la persona que, no aceptando su realidad ni sus sentimientos, se pone a despotricar contra todo y se cruza de brazos diciendo que nada tiene sentido. No me identifico con ninguna. La primera sencillamente ya no me cuela, la segunda, la que podría corresponderse con el nihilista, si bien me podría parecer más honesta (o no), podría ser el siguiente paso al desengaño de la idea de éxito (o no), no me parece ni mucho menos la respuesta definitiva. No, claro que no.

Seamos sinceros, más que la vida sea una mierda habría que decir que nuestra propia vida es una mierda. Ojo, esta no sustituye a lo primero, más bien le cambia el acento y se lo pone a algo más sincero. Lo que nos molesta no es tanto que la vida, así en general (ale, alegría, todo pal saco) ,no tenga sentido sino que la nuestra no lo tenga. 

Yo soy un nihilista, sí, pero solo de paso. No es que me parezca todo un sin sentido sin remedio, aunque, para ser sinceros, lo pienso a menudo, lo que pienso es que mi vida ahora es un sin sentido, pero puede dejar  de serlo. Vamos, eso espero. También depende de lo que uno entienda por una vida con sentido, que aquí nos dan ya todo empaquetado, hasta eso. ¡Y menudo paquete! Madre mía, para eso no nos deis nada.

Hay que ser claros, ¡estamos jodidos!, ¡nos la han colado! ¿Qué sentido tiene el decir, así en general, que la vida no tiene sentido? ¿Acaso lo que nos han vendido o nuestras propias torpezas (generalmente lo primero) abarca todo el sentido de la existencia? Qué sí, que estamos flotando sin rumbo por el universo, está claro, pero eso no quita que uno pueda hacer algo digno de su atormentada existencia.

Mi vida es una mierda, sí pero ¿es la vida una mierda? A mí me da la impresión de que hay por ahí algo escondido que aún se puede rascar. Yo, con vuestro permiso, voy a echar un ojo por ahí, no vaya ser que encuentre algo.

El dejar de decir las cosas y la vergüenza de mi mismo

Uno de mis defectos que he pagado muy caro ha sido el no decir las cosas claras a la gente para no herirlas, el dejar pasar las cosas para no ofender. En realidad creo que esto lo llevé más lejos, no solo he dejado de decir lo que pienso por no herir sino que he dejado de hacer.

El dejar de decir las cosas por no herir me hizo ir acumulando vergüenza, esa vergüenza que nace cuando volvemos la cara a la verdad. Y esto es paradójico pues si lo hacía por no hacer daño, ¿como es posible que me sienta avergonzado?

¿Por qué no decimos las cosas claras a la gente? Es algo que no comprendo, no le veo la utilidad. No se, quizás soy un ingenuo. Si alguien me da una respuesta, esta será bien venida. A mi me resultaría dificil exagerar lo que he pagado esa culpa por no decir las cosas como son. Ahora que pienso, ya no se trata tanto de decir o no decir, se tarta de sentir. Uno termina sintiendo que la verdad es mentira y la mentira verdad.

Hubo una época en mi vida en que decía lo que pensaba sin ninguna culpa, recuerdo que la gente incluso se impresionaba a veces. En general, la respuesta a mi sinceridad era muy buena, esto lo achaco al hecho de que la dijese sin culpa, sin segundas intenciones. Sencillamente me salía así, me parecía lo más normal. Lo cierto es que uno puede ser muy sincero en lo que dice pero no en como lo dice y el cómo puede ser incluso más importante que el qué. Esa época, que comenzaría a los once o doce años, no sabría decir con exactitud, se terminó a los dieciséis años influida por unos miedos terribles que se me echaron encima,  miedos que me hicieron sentir las más humillantes vergüenzas y que hasta día de hoy ensombrecieron mi vida. Ese es otro capítulo del que habría que hablar aparte.

A veces pienso que una de las razones de que me da tanta rabia el sentirme culpable y no expresar las cosas tan cual las siento se debe a haber probado esa miel de la "expresión sin culpa". Quizás por eso se me hace tan insoportable, tan estúpido e innecesario.

Harto de vivir con miedo

Hace un rato me ha entrado un ataque de rabia y, cuando me pasa eso, solo pienso en una cosa, irme de aquí, irme a vivir a Inglaterra de una vez. Me frustro porque me veo encerrado en un esquema de ideas que me hace sentir como una mierda, esas bombas de pensamientos condenatorios,"¡tienes que trabajar ya!", "¿Pero qué mierdas haces con tu vida?", "bueno es que tú, ya sabes que...". Es un vivir asustado continuamente, vivir bajo amenazas. Mi vida desde hace mucho tiempo no es libre, nada libre, es un vivir bajo una moral que no entiendo y que no es la mía. ¡Y mira que me esfuerzo por ser objetivo, pensar de forma crítica!, pero nada, la moral se me echa encima. Es lo que yo llamo la moral externa interiorizada, ese conjunto de ideas que se te han impuesto (no han nacido de tu juicio ni de tu experiencia) y que las has interiorizado, las has hecho tuyas y las tomas como verdad. Esto evidentemente lo reconozco más en un plano intelectual, no de una forma total (si no estaría libre de ello), no siento que esos códigos morales que han impuesto sean falsos aun cuando ninguna evidencia me hace aceptarlos. Es una cuestión emocional, por así decirlo, es un miedo, una presión.

El dilema que tengo, y que vengo teniendo desde hace tiempo, es ¿rompo con todo y me voy? Esto se traduce en coger mis pocos ahorros que tengo e irme a Londres, y que sea lo que tenga que ser. Podría entenderse como un empezar de cero, pero tampoco me gusta ir con una idea programada. Tener la vida programada es justo lo que no quiero en este momento. Lo que necesito es libertad, decidir por mi mismo sin sentir vergüenza ni remordimientos, sin esa sensación de que le debo explicaciones a mi familia o mis amigos (o ex-amigos, ya no se como llamarlos) Lo cierto es que me parece algo sensato, además ya he roto con muchas de las cosas con las que no estaba a gusto, o eso creo, sin  embargo me entra un miedo terrible, pienso, o esa moral externa interiorizada piensa por mí, "¿como te vas a ir por ahí solo? ¿estás loco? No osarás a hacer eso..." y me echo para atrás. 

La cuestión es que desde hace un tiempo, en particular desde que rompí con mis amistades y deje un trabajo que tenía (que era lo que yo consideraba me hacía "ser normal"), me propuse seguir la filosofía de "no hacer nada que no veas claro". He hecho tantas tonterías en mi vida que me parecía una filosofía oportuna, además, estando ahora solo quizás debiese ser más responsable. Estaba harto de todo y decidí tomarme un tiempo para mí, esto fue hace un año y medio o así. pero claro, tampoco hago nada y me agobio, y no sé si es que me siento presionado o es que realmente tengo ganas de hacer cosas.

Supongo que este periodo ha sido de reflexión, de un no estar haciendo nada en particular, de no estar en ningún proyecto, al menos no en uno externo. Sí, estaba harto, todo era un absurdo y necesitaba parar, hasta ahí todo bien, no me arrepiento para nada de las decisiones que tomé, pero ahora no sé hacía donde moverme, me veo atrapado en una nada que deja atrás su pasado pero no se atreve a empezar algo nuevo. He salido de un vagón de tren y estoy bloqueado en ese espacio que lo separa del siguiente vagón, sin poder entrar en él.

Me da rabia porque me veo limitado por esa moral de la que he hablado, pero muy limitado. Yo, aunque esto pueda parecer paradójico, soy una persona que confía mucho en mi misma, que me veo capaz de hacer las cosas decente y dignamente, sin embargo, esta moral me destruye, me llena de vergüenza y de remordimientos, me tiene aquí atado de pies y manos. 

Claro, y mi duda es ¿me voy y ya está o espero a calmarme y a ver las cosas claras? La primera podría ser una locura o una liberación, la segunda podría ser un acto de sensatez, aunque también de alargamiento de una agonía. Siguiendo mi filosofía de "no hacer nada que no veas claro" me estoy quedando quieto, pero no se si eso es un acto de responsabilidad que nace de la parte serena de mí o es esa moral que me mete miedo y me está haciendo pudrirme. ¿Me voy y que las cosas salgan como tengan que salir o espero a serenarme y, una vez viendo todo en su sitio, ya decidir?

Es posible que todo estas dudas estén provocadas por esa presión de que "hay que hacer algo", que nos hace actuar por presión y no porque, desde nuestro propio juicio y experiencia, lo consideramos apropiado. En ese sentido habría que dejar pasar esa presión y no hacer nada, pero ¿y si esa rabia es un deseo real de salir de aquí y hacer cosas? Mi duda es ¿actuar o aguantar?

sábado, 24 de septiembre de 2011

¿Soy yo o hay una angustia creciente en occidente?

Hace un tiempo que me vengo preguntando si existe una creciente angustia en occidente, que yo la vengo sintiendo es seguro pero ¿soy solo yo o esto es un asunto de todos? Siempre he considerado mis angustias una cuestión mía, sin embargo, últimamente con todo el asunto de la crisis, las movilizaciones sociales (en el caso español con el movimiento 15M) y ciertas realidades que me parecen esperpénticas, como las subculturas que se crean en el mundo corporativo de consultoras y financieras, me estoy cuestionando si no es esto un panorama general. Lo cierto es que, en general, los movimientos sociales me suelen dar rechazo, pues pienso "¿Por qué la gente no afrontará sus problemas reales es vez de evadirse saliendo a la calle y fundiéndose en la masa?". Lo que suelo ver en movilizaciones es, en general, un echar balones fuera, No es que piense que uno no deba quejarse pero lo que generalmente veo es gente que no enfoca las cosas correctamente, que actúa de forma pasional, no racional. No es por el hecho de que se quejen, ni siquiera del objeto de la queja, es la actitud lo que me genera rechazo. 

Mis angustias y mis consiguientes críticas se refieren principalmente a lo que yo llamo este "mundo de las formas", este mundo de las apariencias donde ya nada es sincero y donde eso ya ni siquiera importa, donde quizás la gente ya no sea si quiera consciente  de ello. Este mundo que se ha reducido a un conjunto de etiquetas sociales siendo más digno aquel que más etiquetas tenga ¿Cuanto compras? ¿Con quien sales? ¿En que trabajas?... El filósofo Slavoj Zizek me parece da en el clavo en este asunto, dice que ya no es que nos pongamos una máscara detrás de la cual está nuestro verdadero yo, no, hoy la única realidad es la propia máscara y, si nos la quitamos, no hay nada debajo, quizás solo algo extraño y ambiguo que no sabríamos identificar. Vivimos en un mundo de imágenes, hoy en día la imagen es la realidad.  Para mi eso es fuente de angustia y me pregunto si esto es solo una cosa mía o vamos todos en este barco. Y me pregunto si lo que motiva realmente a movimientos sociales como el 15M son esas mismas angustias, aunque se manifiesten en cuestiones más prácticas, que no por ello dejan de ser importantes, como el hecho de si nuestra democracia es o no una democracia real, el cambio climático o el hecho de que los causantes de la crisis no sean quienes las estén pagando. 

¿Estamos cada vez más angustiados con esta "sociedad de etiquetas"? Y, si es eso cierto, ¿Es esa la corriente que mueve los movimentos como el 15M o las revueltas de Inglaterra de este verano?


jueves, 22 de septiembre de 2011

¿Como hacer que Lady Gaga suene bien?

¿Como hacer que Lady Gaga suene bien? Pues haciendo una versión española de flamenco como esta de Yellow Mellow. ¡Ole, que gracia y que arte!


miércoles, 21 de septiembre de 2011

Expresión, ¡qué noche!, ¡qué tensión!

¡Exprésate! ¿Cómo puede ser la expresión una orden? Uno ni siquiera puede tratar él mismo de expresarse libremente, pues, si lo intenta, ya no es una libre expresión, ya hay una moral por medio. Cuando a uno le cuentan un chiste y se ríe no piensa "voy a reírme" (bueno, en realidad, a veces es necesario, que mal ejemplo).

Madre mía qué noche, qué tensión, ¡cuanta energía tengo! Sí, tal vez eso sea lo que pasa, que no he quemado lo que tenía que quemar. (Tranquilos, estoy bien, bueno no mucho, pero ya me entendéis).

No sé si mucha gente pensará "qué de energía negativa desprende este chico", y sí, tal vez sea cierto, pero ¿No será mejor desprenderse de ella? Últimamente estoy pensando que si uno siente ganas de hacer alguna cosa pero no la hace por miedo a que sea una estupidez, está cometiendo un error. Y no porque no sea una estupidez, de hecho seguramente lo sea, sino porque, si no la hace, no sé dará cuenta de ella y la arrastrará consigo.